domingo, 4 de marzo de 2012

Crónica de una obra anunciada

Buenas tardes de domingo a todos,

Por fin he logrado sacar un rato para sentarme, respirar hondo y poner por escrito todo lo que anda sucediendo, y lo que he podido aprender.

Hace unas semanas, tuvimos un problema en casa, tras la rotura de una cañería. Tras la visita del fontanero, acabamos con el suelo de la entrada de casa (en parquet) y el de la cocina (baldosas) rotos. En ese momento comenzó todo este jaleo.

Después de dos días de obras buscando una fuga que no se terminaba de sellar (se encontraron al menos 2 fugas), nos quedamos con una reparación de las baldosas de la cocina con baldosas (perdonad la repetición) similares, pero no iguales, a las que teníamos, y un agujero en mitad de la entrada. El seguro nos reparaba el parquet, lo que implicaba acuchillar todo el pasillo (y acuchillar el pasillo implicaba a su vez tener que salir de casa durante 3 o 4 días, por el barniz que se utiliza y que es excesivamente fuerte).
El pasillo y el salón de casa están separados por una puerta, pero el suelo es, digamos, la misma pieza. Por lo tanto, si se arreglaba el pasillo, lo suyo sería hacer el salón, para que no se notase que eran maderas con 20 años de diferencia.

Cuando empiezas por esa línea de pensamiento, o dejas claro el objetivo desde el principio, o nunca paras, pues se empiezan a oir frases como "pues ya que se arregla X, deberíamos arreglar Y..." "y si arreglas Y, deberías arreglar M que está roto" "y ya que estás con ...." Y así hasta que llegas a la conclusión de que si empiezas nunca paras.
Después de replantearse TODO, se decidió limitar la obra a pasillo y salón: arreglar el suelo y pintar las paredes. Con el objetivo propuesto y definido, empezamos hace dos semanas con el lio en cuestión.

Lo primero fue pintar las dos habitaciones, pues los parquetistas nos recomendaron hacerlo antes de arreglar el suelo, ya que si éste se manchaba, se podría lijar posteriormente.
El fin de semana pasado nos dedicamos por completo a vaciar el salón y el pasillo, pintarlos y dejarlo todo semi-preparado para la obra del suelo.

Qué he aprendido: fue mi primera habitación pintada "de verdad". He aprendido a manejarme con los rodillos, brochas y demás. A la importancia de la labor previa, de tapar muebles, juntas, etc. y lo que facilita luego la limpieza.

El jueves llegó por fin el día en que los obreros llegaron a arreglarnos el suelo, previamente tuvimos que vaciar al completo de muebles el salón (y nos costó bastante sacar el sofá de allí); y el viernes por fin barnizaron el suelo. Hoy hemos podido volver a entrar en casa, con la tarea de volver a montar los muebles y limpiar todo, pues al acuchillar se levantó muchísimo polvo. Algo a nuestro favor: a mi padre se le ocurrió cerrar con plástico las habitaciones (ya que no había nadie en ellas) y gracias a eso hemos limitado mucho la cantidad de polvo que ha entrado en ellas.

Ahora sólo queda volver a guardarlo todo en su sitio, limpiar todo lo que siga con polvo y serrín, y podemos darlo por terminado.

Por cierto, no he podido evitar acordarme muchas veces de la famosa frase de "Quién me mandaría a mi meterme en obras!"...qué razón tiene!

¿Qué ha sido de vosotros en estas dos semanas?

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