viernes, 8 de noviembre de 2013

Excursión a Albarracín

Hace un par de fines de semana, realizamos nuestra reunión anual familiar. Si, todos los años, y desde hace ya 4, nos juntamos toda la familia (por parte de padre) y pasamos un fin de semana juntos, de excursiones, barbacoas o lo que se decida ese año. La verdad que es un fin de semana que esperamos con ganas, pues nos lo pasamos genial.

Este año tocó estar de casa rural por la Sierra de Albarracín, y tuvimos la suerte de que hizo un tiempo magnífico: soleado y calentito (pese a ser finales de octubre) pero con el otoño ya encima, con lo que los paisajes estaban llenos de árboles con las copas amarillentas y el suelo cubierto de hojas. 

No tengo fotos de la casa rural en la que nos alojamos, todavía (confío en que algún familiar las tomase) así que comparto con vosotros las fotos de la web de la casa.

Aviso: Esta entrada es larga, muy larga. 


Nos alojamos en Gea de Albarracín, un pueblo a 7km de Albarracín -pueblo- en La Posada del Pelaire. Como somos muchos, pudimos reservar la casa entera para nosotros solos, lo cuál nos permite más libertad de horarios / planes. El pueblo es muy chiquitito, pero es de los que se dice que tienen encanto, calles estrechas, casas encaladas, palacetes nobles... Me sorprendió mucho saber que cuenta con 12 siglos de existencia (ahí es nada!), siendo importante hacia 1600 como bastión árabe (con más de 2000 habitantes).

La casa es grande, las habitaciones están decoradas con muy buen gusto (de hecho las fotos de la web son antiguas, pues cuando fuimos nosotros las habitaciones habían sufrido pequeñas remodelaciones -de muebles y tapices- y estaban todavía más acogedoras. 


Nosotros fuimos con buen tiempo, pero el paisaje nevado debe ser precioso
Una de las cocinas
 
Con su salón al lado

El comedor grande
 Las estancias comunes eran grandes, cuenta con dos cocinas y dos comedores (uno principal y otro más pequeño). En el principal llegamos a estar 20 personas a la vez comiendo, con lo cuál: es grande.
Con la otra cocina
 Las habitaciones son de piedra vista, y están muy bien aisladas del frío de fuera. Además la casa está bien caldeada con la chimenea y la calefacción. Cada habitación cuenta con baño propio (cosa que es ideal cuando vas con tanta gente) y las camas son bastante cómodas (al menos las de matrimonio). Eso si, si necesitas camas supletorias, están en altillos, y esas estancias son bastante bajas. 



Uno de los altillos



Esta fue mi habitación :)
Y teníamos cama supletoria "de lujo"

Por la parte de atrás tenían una barbacoa y un comedor en una terraza. Todo muy bien y agradable.  Una curiosidad: se encuentra al lado de una ladera, y si te fijas en las rocas que rodean a la casa podrás ver cientos de fósiles marinos (curiosidad friki-historiadora: la península se encontraba bajo el mar, en el llamado Mar de Tetis, por eso hay tanto fosil).

Como hizo muy bueno, nos dedicamos a hacer rutas.

El primer día, fuimos a ver Teruel. 

Teruel, la capital de la provincia, se encuentra a 20km de la casa.
Es una ciudad pequeña (para los que veníamos de Madrid) llena de detalles Mudéjares y mucha construcción modernista (cosa que desconocía y fue toda una sorpresa de lo más agradable). Fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el 86.

El otoño estaba ya haciendo de las suyas

Dos de las muchas fachadas modernistas que hay por el centro

Torre mudejar

Dos rincones con encanto y muuuchas plantas

El famoso torico
En la ciudad se encuentra el Mausoleo de Los Amantes de Teruel (una leyenda de la zona), el famoso aunque no merecido  Torico (en la foto) -que yo me esperaba algo más grande y no esa miniatura)y cerca está Dinópolis, que no llegamos a verlo (es un centro paleontológico, dicen que hay muchos restos de dinosaurios). Hay varias torres e iglesias de aspecto mudejar, además de muchos detalles de ese estilo en edificios. El acueducto de la foto es de la época del Renacimiento (siglo XVI)


Por la tarde nos acercamos a ver el pueblo de Albarracín. Este pueblo me encantó. Y no sólo a mi, pues está considerado Monumento Nacional desde el año 61.
El pueblo se encuentra en la falda de una montaña, y rodeado del río Guadalaviar.
Su historia se remonta a la Edad del Hierro, con los celtas. Las calles son estrechas y curiosamente, más anchas en el suelo que en lo alto de los edificios. Las casas parecen de piedra y barro, con las vigas asomando. El color de sus paredes, en tonos rojizos, como la tierra que rodea la zona, le da un toque cálido en medio de un paraje tan frío (en invierno debe hacer un frío increible por esta zona!)



Si tenéis la oportunidad de visitar este pueblo, está más que recomendado. Os encantará.

El último día, fuimos a ver los Pinares de Rodeno, para hacer travesía. Este pinar tiene además de su interés por la vegetación, interés geológico e histórico. El suelo es arenisca roja, y ha sido remodelada por la erosión tomando formas redondeadas y suaves. Si te fijas al pasear, las rocas están deformadas además, por el efecto del agua, con ondas, igual que el fondo marino. 

El interés histórico viene  de las pinturas rupestres que se han encontrado por la zona, algunas de las cuales están señalizadas y visitables (en abrigos en la roca). 

Nosotros hicimos una ruta cortita (creo que salieron 6 km) y sencilla (nada de escaladas ni zonas peligrosas), donde disfrutamos de la naturaleza, el silencio y paisajes encantadores. Fácil, si no te pasa como a mi, que rompí (todavía no sé cómo) mis botas de montaña a mitad de la ruta. Hacer la vuelta, entre rocas, y coja, lo hizo un pelín más complicado. 

Casi toda la ruta era por zonas así. Nada complicada, adecuada para niños

Pinturas rupestres (son vacas o toros, si lo veis) y la única seta que encontramos!
Durante el trayecto de ida, paramos en Sigüenza a comer, y dimos una breve visita al pueblo (la catedral, el castillo-Parador). Durante la vuelta, nos desviamos para visitar la sierra de Albarracín, aunque fuese desde el coche. Era un paisaje precioso, pero no hice foto pues estábamos en marcha. Valles llenos de árboles cambiando las hojas y muchos pinares. 

En resumen, un fin de semana de campo y cultura, con buena compañía y disfrutando de paisajes y buen tiempo ¿qué más se puede pedir? (pues no ir con la gastronteritis con la que yo fui, que no pude participar de las barbacoas y me tuve que alimentar a base de queso fresco y jamón york)

¿Qué os ha parecido la excursión?

2 comentarios:

  1. Me ha gustado mucho revisitar estos lugares, estuve muchas veces en Teruel en mi infancia. Besos!

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    Respuestas
    1. Me alegro que te traigan buenos recuerdos. A mi me han encantado, no me importaría repetir :)
      Que tengas un buen sábado :D

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