miércoles, 22 de abril de 2015

4 consejos para trabajar desde casa

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Si me lees desde hace tiempo, ya sabrás de sobra que mi lugar de trabajo está dentro de mi casa. Obviamente, esto tiene muchas ventajas: es cómodo, no pillas atascos, ni lluvia, ni frío. No pierdes tiempo en los transportes. Puedes estar en pijama, puedes dormir más (llegas a trabajar en un minuto) y estás disponible para hacer cosas en casa, atender a mensajeros o para cuando hay que hacer trámites (que suelen tener horario de mañana).

Todo eso está muy bien, pero como todo en esta vida, tiene sus sombras, pegas que a primera vista no se ven, sobre todo cuando dices a la gente que trabajas desde casa. 

Las principales pegas que yo le veo son el aislamiento (no tienes la misma relación que puedes tener en una oficina, empresa, donde te encuentras con otras personas), la falta de movilidad, sobre todo si trabajas sentada (aunque trabajes sentada en una oficina, al menos te mueves en el trayecto, aquí ni eso), los gastos de casa aumentan (las horas de luz, electricidad y calefacción que podrías estar consumiendo en la oficina, se suman a tu consumo del hogar, y se nota), cuesta separar trabajo y vida personal (total, estás en casas, no te preocupa salir a la hora porque no vas a llegar tarde a casa). Y la gente puede no tomarse tu trabajo tan en serio como si este tuviera lugar fuera de estas cuatro paredes.

Si tú también trabajas desde casa, y te está pasando lo mismo, o te estás planteando comenzar a trabajar desde aquí, te quiero dar unos consejos para que tu jornada de trabajo sea lo más eficaz posible.

1. Establece un horario de trabajo y vístete

Ser autónoma implica mucho trabajo, lo sé. Pero esto no tiene porqué estar reñido con tener vida. 
Trabajar sin horario puede estar muy bien al principio, porque sientes que tienes esa libertad que no podrías tener en una oficina, pero se te puede ir de las manos. Puedes caer en dos extremos: que trabajes más horas de las necesarias y descuides otros aspectos de tu vida, o que al final procrastines tanto que el trabajo no salga a tiempo.

Por eso, mi consejo es tener un horario. Vale, no tiene porqué ser rígido e inamovible, pero es adecuado fijarte unas horas en las que sabes que vas a estar trabajando, y sobre todo, que los demás las conozcan también. Así evitarás distracciones. Si tu trabajo depende de proveedores u otros servicios, lo mejor sería buscar un horario de trabajo similar a ellos, para coordinar esfuerzos. Si tu trabajo sólo depende de ti, tienes mayor libertad, y a lo mejor puedes ponerte un horario más tardío, dejando tiempo para lo que necesites (no madrugar, cuidar a tus hijos, hacer gestiones, etc).

Y vístete. Si, que en pijama se está muy bien, pero si te vistes, tu cuerpo cambia el chip, y pasa de estar de modo domingo a modo trabajo, en un momento. No hace falta que estés vestida como si fueras a una reunión, una fiesta ni nada. Ponte algo cómodo, pero que no sea el pijama (o chandal). Te aseguro que este cambio se nota. 

2. Organízate el día

Yo antes era incapaz de llevar una agenda. Comenzaba al inicio de los cursos, con ganas, anotando día tras día, pero a los dos o tres meses la dejaba olvidada en un rincón. Pero ya no. He aprendido a utilizar las agendas, y ahora no entiendo trabajar sin ellas. He mejorado mucho mis técnicas de organización y gestión del tiempo, y gracias a ello, mis días son mucho más productivos.

Inciso: ¿Te interesaría saber más de este tema?

Ls agendas o las listas son tus aliadas en tu día a día, no lo olvides. Pero siempre siendo conscientes de que hay que dejar cierto margen al libre albedrío. Si no, la vida no tendría gracia.

3. Elimina distracciones

¿Tienes algún lugar en tu casa que puedas hacer tu rincón de trabajo? Una mesa, un rincón, o toda una habitación. Lo importante es que sea tu rincón de trabajo. Y ser fuerte y usarlo para esa función. Es decir, dentro del horario de trabajo que ya has establecido, nada de ponerte distracciones (como la tele).

Ten a mano aquellos materiales que vas a necesitar durante tu jornada, una mesa donde poder trabajar a gusto, y luz, mucha luz.

Elimina distracciones digitales, también. Es muy fácil durante el trabajo caer en mirar un momentito Facebook, Instagram, Twitter o el correo. Y, magia de las redes sociales, a la que te quieres dar cuenta, se ha comido una hora de tu tiempo, en un pestañeo. Sé fuerte: establece un momento en el día para verlo. Yo por ejemplo, me dejo un ratito antes de empezar a trabajar y otro después de mi jornada, para ver las novedades, noticias y correos que me llegan. Y si hay mucho, a lo mejor un tercer momento en algún descanso a mitad de jornada. Pero no más. Son comedores de tiempo y hay que evitarlos a toda costa.

Al igual que el teléfono, las llamadas y los mensajitos en el whatsapp. Nada de estar cada vez que suena el móvil mirando.

4. Mueve tu cuerpo

Trabajar sin parar acaba quemándote, como en cualquier trabajo. Pero si además le unes que trabajas y descansas en la misma habitación, te puedes volver loca. La solución es bien sencilla: sal a la calle. Tómatelo como una tarea más de tu jornada, el salir a despejarte, a andar. Tu cabecita y tu culo te lo agradecerá.

Haz gestiones, queda con amigos, sal a hacer deporte. Si estás atascada con algo de trabajo, no lo fuerces. Tu cabeza trabaja mucho mejor si se despeja y aunque no lo parezca, trabaja en segundo plano, como los ordenadores, mientras tú estás paseando. 

Ahora que el tiempo ha mejorado, y hay muchas más horas de sol, además apetece, así que cálzate unas zapatillas y a sumar kilómetros ;)

5. Desconecta y descansa

Está bastante relacionada con el punto anterior, pero es que es tan importante que se merece un punto por si sola: desconecta. 

Si eres un mínimo de adicta al trabajo, sé que es difícil. pero ya es por salud. No es nada bueno estar 24 horas al día dándole vueltas al trabajo: te satura, te puedes estresar -y no hablamos ya de los problemas de salud que eso genera- y a la larga, dejas de trabajar bien. 

Ten un hobbie, visita a gente (familia y/o amigos), da paseos, haz turismo y conoce nuevos lugares, practica la meditación. disfruta de tu pareja y/o hijos. Y sobre todo, duerme. 

Vale que hay momentos en los que los plazos de trabajo están ahí, y no queda más remedio que sacrificar horas de sueño para lograr sacarlo a tiempo. Pero si tu trabajo empieza a tener más momentos así que antes, y cada vez menos de relax, tómatelo como un aviso, algo tendrás que replantearte porque no es la manera. Duerme y descansa, para enfrentarte al próximo día con fuerzas y rindiendo al máximo.


Espero que estos consejos te resulten útiles. 

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5 comentarios:

  1. Me parecen súper útiles estos consejos que nos das desde la experiencia. Totalmente de acuerdo con lo de vestirse, puede parecer que no tiene importancia pero sí que se nota mucho, incluso los domingos. También lo que comentas de que desde fuera parecen todo ventajas, pero nada como probarlo para darse cuenta de esas pegas que mencionas. Yo en lo que fallo es en lo de la agenda; me he quedado por lo de hacer listas jaja. Así que si pensabas escribir un post con consejos sobre cómo organizarse lo encontraré muy interesante. Besitos Sara!! muak

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  2. Cuántas verdades Sara, el problema es saber llevarlas a cabo, yo desde luego no tengo límite, tal vez por lo que me apasiona mi trabajo ;-)

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  3. Yo trabajo fuera de casa y sólo veo ventajas a hacerlo en casa pero al ir leyéndote he ido cayendo en la cuenta de que no todos son ventajas: ¡estupendo post!

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  4. es súper importante vestirse! lo digo por experiencia propia, aunque luego los horarios no los respetes tanto, si al menos estás arreglada o decente, estás más motivado para hacer cosas!

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  5. Uy, por lo que cuentas creo que se me daría fatal trabajando desde casa... Si no me imponen un horario y ciertas pautas puedo desmadrarme y ser muy inconstante.

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