domingo, 20 de enero de 2019

El método de Marie Kondo para poner nuestras vidas en orden


Marie Kondo es una japonesa que se ha hecho famosa en todo el mundo por sus ganas de organizarnos la vida a todos. Hace cinco años tuvo su gran momento con la publicación de su libro La magia del orden : herramientas para ordenar tu casa-- ¡y tu vida!, que fue un superventas y con el que empezó a ganarse adeptos por todo el mundo. Este invierno vuelve a estar en boca de todos con su show en Netflix: 



Como todo en esta vida, tiene adeptos y detractores. Y yo me encuentro en un punto intermedio, pues en su momento me leí su libro y había puntos muy interesantes y útiles, pero otros tantos puntos me resultaban demasiado místicos o incluso ridículos.

Me confieso acumuladora de nacimiento (y por educación). He crecido en una casa donde todo se guardaba porque se le podía dar uso. Sobre todo para temas creativos. Y yo me he tirado años haciendo lo mismo. Curiosamente, mi hermano, ha salido por la vía minimalista desde pequeño. Pero llevo unos años en los que el cuerpo me pide controlar este aspecto y tirar por una vía más minimalista. Sin llegar al extremo, pues estoy convencida de que una vida  muy minimalista no va conmigo, pero sí replantearme qué es lo que guardo y para qué lo guardo, y darme cuenta de que gran parte de esos objetos no los voy a usar nunca. Así que hace 5 años, me compré el libro  de la Kondo y le dí una pensada a mi vida, y comencé a ponerlo en práctica.

No llegamos a estos extremos, por suerte...

(Aunque confieso, muy en pequeñito, que me quedé bastante al inicio del proceso, porque ni el tiempo ni el espacio que tenemos en casa es suficiente para llevar el proceso a la práctica tal y como se indica en el libro).

¿Conoces en qué consiste su método? En esta entrada del blog te lo resumo.

He pensado hacer una serie de entradas relacionadas, donde ver más en detalle temas relacionados con el minimalismo, el orden de la casa o cómo enfrentarnos a la acumulación de objetos. De esta forma, me sirve de viaje a mi, y espero que a ti también.

Las claves del Método Konmari

  • Aprende a organizar y tendrás que hacerlo sólo una vez (nada de procesos infinitos).
  • Minimizas tus posesiones, te quitas de en medio todo aquello que no te da alegría
  • Primero tira lo que no quieres, luego guarda lo que sí conservas. [Yo aquí te diría: antes que tirar a la basura, piensa de forma ecológica y reutiliza todo lo que sea posible, ya sea donándolo a gente que lo necesita, regalándoselo a alguien conocido que lo quiera o vendiéndolo, que ser ordenados no está peleado con cuidar nuestro entorno]
  • Habrá un lugar para cada cosa, siempre.
  • Usa un método de almacenamiento sencillo y práctico, a ser posible en vertical. 
  • Ordena por categorías de objetos, no por estancias, para ser consciente de cuánto tienes de ello, y ponerle solución de una única vez. 
  • El orden de las categorías a las que enfrentarte es importante, ya que van de menos a más complejidad. [Yo aquí tengo cierta pega, pues considero que no todo el mundo tenemos el mismo nivel de apego a ciertos objetos o categorías, que depende de nuestra personalidad y nuestros gustos, pero es una buena estructura por la que comenzar, al fin y al cabo].
  • Sigue el método al pie de la letra, o corres el riesgo de perderte por el camino y no llegar a terminar, o incluso sufrir el efecto rebote. Según la autora, el método es un proceso pensado para que en algún momento de éste, tu cabeza haga click y te resulte natural ponerlo en práctica siempre. 

Resulta tan mona y delicada ella, que parece el hada del orden

Cómo comenzar

  1. Visualiza lo que quieres lograr: tu casa organizada, cada estancia, los objetos ordenados.
  2. Empieza por la primera categoría. Saca todos los objetos de esa categoría y júntalos en un mismo lugar. 
  3. Marie Kondo indica que debemos coger (tocar) cada uno de los objetos, para comprobar y poder decidir si nos dan alegría.  
  4. Plantéate si ese objeto te hace feliz. Si la respuesta es sí, guárdalo. Si la respuesta es no, déjalo ir.
  5. Muestra gratitud a aquellos objetos que vas a desechar, por el uso que les has dado. 
  6. Organiza lo que vas a quedarte, dándole un lugar adecuado y una forma de almacenamiento óptima.


¿Cuáles son las categorías a organizar?

    1. La ropa. Kondo recomienda comenzar por nuestra ropa y complementos, pues es, supuestamente, algo a lo que tenemos menos apego. Dentro de esta categoría, nos propone trabajar en el siguiente orden: camisas, blusas, suéters, etc... >  Pantalones y faldas > Ropa para colgar, tipo chaquetas, abrigos, trajes... > Calcetines > Ropa interior > Bolsos y similares > Accesorios, tipo bufandas, cinturones, sombreros... > Ropa para actividades específicas, como deporte, uniformes, baño... > Calzado. Una de sus máximas es doblar la ropa de forma óptima, en vertical, ahorrando espacio y evitando arrugas luego. Al colocar las prendas en vertical, podemos verlas todas, de un sólo vistazo, mejor que si están apiladas. Para mí, este truco de doblar la ropa es algo que reconozco me ha parecido super útil y hemos puesto en práctica en casa, desde que leí el libro. Eso sí, solo vale para casas con mucho almacenamiento en cajones (y no es nuestro caso).
      2. Los libros. Kondo recomienda clasificar los libros que tenemos en casa (todos) por libros generales (aquellos que lees por placer), prácticos o de consulta, visuales (por ejemplo, de arte o fotografía) y revistas. Pone un límite de 30 libros en casa, cosa que me resulta ridícula, especialmente por los motivos que da para deshacerte de ellos. Más abajo te lo cuento. Es partidaria de eliminar todos aquellos libros que no te has leído, y conservar solo los que ya te has leído y piensas volver a leer en algún momento. El criterio es, si al coger el libro, te genera algún tipo de placer. Para los libros ya leídos, y que no vas a volver a leer, sugiere recoger en un cuaderno las frases o notas que te resulten de interés o utilidad, y decir adiós al libro. Este cuaderno se llama commonplace books y algún día te hablaré de ellos, porque son de lo más curioso.

      Bella representa mucho mejor que Kondo lo que siento por los libros, sorry

        3. Los papeles. Por norma, Kondo aboga por deshacerte de todos los papeles, salvo tres categorías: actualmente en uso - los requeridos en un tiempo limitado - y los que hay que guardar, indefinidamente. En esta categoría no se incluyen papeles de valor sentimental. La verdad es que esta clasificación me parece de lo más útil, porque luego es fácil acumular papeles que ni tienen valor, ni vamos a necesitar. De aquí se pueden crear categorías de procesado que podríamos implementar, como por ejemplo dos bandejas de trabajo: papeles por atender y papeles por guardar. E incluso el usar el escaneado de papeles, y tener una copia (bien organizada) en digital, y deshacernos del papel físico, si no es 100% necesario. En este punto, nada que discutirle a la señora Kondo.
        4. Komono, o los artículos variados. En esta categoría, Kondo incluye TODO lo demás que tenemos por casa y que no podríamos clasificar tampoco como de valor sentimental. La verdad, es que da la sensación de que se cansó de pensar categorías y métodos a llevar a cabo e hizo una especie de cajón de sastre (ironías de la vida). También nos sugiere trabajar el komono en éste orden: CD y DVD, productos para la piel o maquillaje, accesorios, objetos de valor, aparatos electrónicos, artículos del hogar, provisiones, alimentos, regalos que te hacen (o los temidos pongos), cajas vacías, cables sin identificar y aparatos estropeados. El proceso siempre es el mismo: junta por categoría, valora de forma individual, decide y guarda de forma cómoda y visible. 
        5. Por último, la categoría más complicada: los objetos con valor sentimental. Y esta categoría puede ser tan reducida como unas simples fotos, o gigantesca, dependiendo de cómo sea tu relación con los objetos. Si eres acumuladora, probablemente estés dando valor sentimental a más objetos de lo normal. Y quizás sea necesario replantearse si de verdad ese objeto tiene valor, o se lo estás dando tú. Asociados los objetos a recuerdos, a momentos, y nos da miedo perder ese momento, al tirar el objeto. Aquí, entra en juego la parte más mística del método, porque supone un (duro) ejercicio de agradecimiento y dejar ir. Yo reconozco aquí, que esta parte es la que más me cuesta poner en práctica. El método nos permite crear algunas cajas del tesoro, como las llaman, donde podamos guardar cosas que no queremos desprendernos de ellas, bajo ningún concepto, pero siempre que estas cajas sean limitadas y no una excusa para crear montones de ellas. También indica que es mejor que esas cajas sean transparentes, de forma que siempre podamos ver lo que contienen, y no encerrarlas en feas cajas de cartón, donde enterramos los recuerdos. Pensándolo bien, es una buena idea.

        Por qué es interesante poner orden en nuestra casa y posesiones ... y una crítica al método

        Una casa ordenada, sin sobrecargar, nos dará calma y relax. Será nuestro oasis en el que poder descansar al final de la jornada, sin sentirnos más agobiados por los objetos que tenemos en él. Vamos, que nos dé sensación de bienestar.

        Por otra parte, y siempre sin llegar al extremo de ser una diógenes, creo que la gente con intereses creativos podemos soler a tender a acumular con mayor facilidad, debido a nuestros intereses, o a que consideramos a ciertos objetos como inspiración para futuros proyectos.

        Si comenzamos a plantearnos si, por ejemplo, un recorte de revista nos produce alegría, lo más seguro es que no sea así, al menos no en el presente. Pero ese recorte, sentimos que nos será útil / inspirador para más adelante. Cierto nivel de desorden puede estimular la creatividad en ciertas personas. En muchos grandes artistas es común ver estudios con cierto nivel de desorden, que incluso algunos dicen que cultivan para ser más creativos (como Austin Kleon).

        Sobre el punto de atacar al desorden de una única vez, también tengo ciertos reparos. Lógicamente, enfrentarse al gran desorden, el monstruo, de una vez, y ponerle solución, es lo más lógico y útil. Pero por ejemplo, ponerme a organizar aunque sea a pequeñas dosis, a mí me resulta una especie de ejercicio de procrastinación productiva, casi una forma de meditar. Ocupar mis manos en algo más mecánico, como es recoger una habitación, y despejar mi mente del problema que tengo delante, me permite por una parte, frenar a la maquinaria, es decir, dejar de darle vueltas al tema en el que me he quedado atascada. Pero mi mente puede trabajar en segundo plano en ello, quizás resolviendo el problema, encontrando opciones que no se me habían ocurrido hasta ahora.

        Para la ropa, algo que me choca es que Kondo aboga por tener fuera toda la ropa, sin distinción de temporadas. Esto no lo veo aplicable, a no ser que realmente reduzcas tus prendas a un armario cápsula para todo el año, pero en una zona con un contraste de temperatura, como es nuestro país, tener los abrigos y jerseis gordos en pleno julio en el armario, me parece una pérdida de espacio. Otra cosa es que, al menos en nuestro caso, no disponemos de grandes armarios, ni vestidores que son casi como mi dormitorio entero... por lo que, por motivos de espacio, sigue siendo necesario hacer la clasificación de la ropa por temporadas.

        Para los libros, otro punto en el que choco con la autora, dice que el momento correcto para leerte un libro es cuando lo compras, no en el futuro. Ahí no estoy de acuerdo, y como persona a la que le gusta leer, y leer varios libros diferentes al mismo tiempo, este punto me choca mucho. Sobre tomar notas de las lecturas y luego deshacerte del libro, no me parece una locura, de hecho yo llevo años usando el método del commonplace book. Y si se trata de leer y quitarse de en medio el libro, el uso de las bibliotecas y los préstamos de libros, es mucho más efectivo (y ecológico y barato) que comprar y tirar.



        Por último, el punto místico que comentaba al inicio, de decir adiós a los objetos que voy a desechar, como si tuviesen personalidad, me resulta como poco, ridículo. Entiendo el ejercicio de agradecimiento que hay detrás de esto, de verdad, pero me resulta excesivo. En su momento, lo dibujé en ésta viñeta.




        En resumen, este método, pese a ser mega-famoso, no me parece tampoco la solución definitiva-cambia vidas- que nos dicen, pero es una buena opción para empezar y seguir, si no sabes por dónde comenzar.

        Yo, después de verme el show de Netflix, confieso que me han vuelto a entrar ganas de darle una oportunidad, porque eso sí, el show te genera ganas de ponerte a ello. Luego me doy la vuelta y miro alrededor, y me entra la pereza máxima, pero eso es otro tema :)

        Por cierto, Marie Kondo tiene un canal de YouTube donde puedes encontrar muchos tutoriales sobre cómo doblar ropa o consejitos. 
         
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        2 comentarios:

        1. Me leí el libro de la Lindo y me propuse ordenar todo,tirar y demás,al final fue la mudanza la que me obligó a deshacerme de muchas cosas,me flipa como dobla la ropa esta mujer,pero nunca consigo hacerlo así,al final acabo emperchando todo o doblando lo estirado, pero lo de los libros me mata,què es eso de solo 30 libros!!!
          Reconozco que el orden es importante para vivir y si tengo todo recogido hasta tengo mejor humor,pero ser un poco desordenada con el material de manualidades,me permite dedicarle alguna tarde a ordenarlo,clasificarlo,pensar diys y si te digo la verdad,eso me aporta felicidad y me relaja.
          Un besazo y gracias por el post,està fenomenal!!

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          Respuestas
          1. Una mudanza es el mejor momento para ponerte a revisar todo, porque además te evitas llevártelo a la nueva casa, y que luego esté eternamente en cajas... Yo estoy aprovechando ahora la llegada del bebé para hacer lo mismo.
            Eres de las mías: para la creatividad, mejor no eliminar todo al 100% para tener ese margen de procrastinación productiva ;)
            Besazos!

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        Gracias por pasarte por aquí :)